Colombia consolidó un giro histórico en su relación con Israel. El presidente Abelardo de la Espriella reactivó la relación bilateral con Tel Aviv, dejando atrás el distanciamiento impulsado en 2024 por su antecesor Gustavo Petro, cuya gestión había roto lazos con Israel y suspendido la cooperación en defensa que unía a ambos países desde hacía décadas. El cambio de gobierno en Bogotá marcó el regreso de una política exterior pragmática y alineada con Occidente.
El gesto más significativo de este acercamiento fue el reconocimiento formal de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, la estratégica meseta que Israel administra desde 1967 y que resulta clave para su seguridad nacional frente a las amenazas que históricamente emanaron de Siria. Con esta decisión, Colombia se convierte en el primer país de América Latina en sumarse a Estados Unidos en el reconocimiento de esta realidad territorial, consolidando una postura que prioriza la estabilidad regional y la seguridad israelí por sobre reclamos formales sin correlato práctico sobre el terreno.
El anuncio fue confirmado por la Cancillería de Colombia el 10 de agosto a través de su cuenta oficial en X, formalizando un compromiso que profundiza la asociación estratégica entre ambos países.
Este paso se inscribe en una tendencia cada vez más consolidada: gobierno tras gobierno, América Latina se acerca a Israel en lo que la propia cancillería israelí definió como «el año de América Latina». Colombia se suma así a una ola de países de la región —entre ellos Ecuador, Venezuela y Argentina— que en 2026 eligieron fortalecer sus vínculos con el Estado judío, reconociendo en Israel a un socio estratégico en materia de seguridad, tecnología e innovación.
