El 12 de octubre de 2000, los reservistas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Vadim Nurzhitz y Yosef Avrahami murieron linchados en Ramallah. El ataque ocurrió dentro de una comisaría de la Autoridad Palestina y fue uno de los episodios más brutales de la Segunda Intifada.
Según reconstruyó Ynet, los dos soldados se dirigían a su base. En lugar de rodear la ciudad por el puesto de control de Hizma, entraron por error en Ramallah. Las placas amarillas del vehículo los identificaban como israelíes, y una multitud empezó a apedrearlos. El auto quedó atrapado en un embotellamiento, y policías palestinos los llevaron a punta de rifle a la comisaría de Al-Bireh. En el trayecto la turba los atacó sin que los agentes intervinieran.
Frente a la comisaría se juntó una multitud que exigía que le entregaran a los soldados. Cuando se abrieron las puertas, la turba y los propios policías los golpearon hasta matarlos. Después arrojaron los cuerpos a la calle, donde las agresiones continuaron.
La imagen que quedó de aquel día es la de Aziz Salha, vecino de Deir Jarir, cerca de Ramallah, mostrando a la multitud por una ventana las manos manchadas de sangre. Salha fue detenido en 2001 y admitió haber sido parte de la turba que irrumpió en la comisaría y haber ayudado a estrangular a uno de los soldados. En 2004 lo condenaron a prisión perpetua por el asesinato del cabo Vadim Nurzhitz.
Salha no cumplió esa condena. En 2011 fue liberado en el canje de prisioneros por el soldado Gilad Shalit. El 3 de octubre de 2024, las FDI confirmaron que lo habían abatido en un ataque selectivo en Deir al-Balah, en el centro de la Franja de Gaza.
Otro de los participantes, el policía palestino Hatam Magari, fue condenado en 2004 a cadena perpetua por el asesinato de Avrahami. Según informó Israel Hayom, tras un nuevo juicio por la aparición de pruebas nuevas, en 2017 aceptó un acuerdo. Lo condenaron por agredir a un soldado y por no impedir un crimen, con una pena de 11 años y medio que ya había cumplido. Quedó en libertad de inmediato y fue enviado a Gaza. La familia de Avrahami no fue notificada de la liberación. Su hijo, Roi, afirmó que el sistema judicial había vuelto a fallar, y las FDI pidieron disculpas por no haber informado a la viuda y al hijo.
