La startup fundada en Israel en 2022, antes llamada Nagish, usará la supercomputadora de Nvidia para entrenar modelos que traduzcan la lengua de señas a texto o voz en tiempo real.
El ecosistema tecnológico israelí suma una nueva alianza con uno de los gigantes mundiales de la inteligencia artificial. Rylo, startup dedicada a herramientas de comunicación para personas sordas y con hipoacusia, acordó con Nvidia el uso de su supercomputadora para acelerar el entrenamiento de sus modelos de IA, según informó el diario económico israelí Calcalist. El objetivo es desarrollar sistemas capaces de reconocer la lengua de señas en video y convertirla en texto o voz en tiempo real.
Se trata de uno de los terrenos más exigentes para la inteligencia artificial: la lengua de señas combina gestos, movimiento, expresión facial y una gramática propia. Con la capacidad de cómputo de Nvidia, Rylo podrá entrenar modelos a una escala que difícilmente alcanzaría con recursos propios.
Investigación de punta con sello israelí
El proyecto lo encabeza el Dr. Amit Moryossef, jefe de investigación de la compañía y fundador de Sign.mt, empresa de traducción automática de lengua de señas que Rylo, entonces Nagish, adquirió en octubre de 2025, según el blog oficial de la firma.
De acuerdo con Calcalist, el equipo desarrolla una representación compacta de los videos de lengua de señas basada en los modelos Cosmos Tokenizer de Nvidia, un formato pensado para integrarse con modelos de lenguaje de tipo GPT que también permite reconstruir y generar video. El entrenamiento utiliza además NeMo Megatron Bridge, parte de la suite NeMo de Nvidia.
En declaraciones a Calcalist, Moryossef señaló que traducir con fiabilidad los matices de la lengua de señas requiere enormes recursos de cómputo, y que el acceso a Nvidia les permite entrenar con mayor escala, precisión y velocidad que antes.
Fundadores y respaldo financiero
Rylo fue creada en 2022 por Tomer Aharoni, director ejecutivo, y Alon Ezer, director de tecnología, según Calcalist. Su primer nombre, Nagish, significa «accesible» en hebreo; la marca actual combina los términos en inglés relay (retransmisión) y rely (confiar), de acuerdo con el portal Just AI News.
La compañía, con oficinas en Tel Aviv y Nueva York, recaudó 101 millones de dólares, según Calcalist. Entre sus inversores figuran General Catalyst, Canaan, Precursor y K5, junto con los fondos israelíes Vertex y Cardumen. La última ronda, de 85 millones de dólares, se cerró en junio de 2026 bajo el liderazgo de Canaan, informó Just AI News.
Servicios ya operativos en Estados Unidos
Mientras el desarrollo con Nvidia avanza en etapa de investigación, Rylo ya ofrece dos productos en el mercado estadounidense.
El primero es un servicio telefónico que transcribe en pantalla lo que dice el interlocutor y permite responder por escrito o de viva voz; el texto escrito se convierte en voz. La empresa afirma ser la única, entre los seis proveedores autorizados por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que lo presta sin un centro de llamadas operado por personas. La FCC le paga entre 1 y 8 dólares por minuto de llamada elegible, una tarifa que revisa cada tres años, según Calcalist; el usuario no paga.
El segundo es Rylo Desktop, una aplicación gratuita para Mac, en beta privada en Estados Unidos, que muestra subtítulos en vivo en Google Meet, Zoom y Microsoft Teams sin incorporar un bot a la reunión. Incluye la función Type-to-Speak, que lee en voz alta lo que el usuario escribe durante la llamada.
Las metas de la compañía
Según datos de la propia empresa citados por Calcalist, Rylo ya es rentable y proyecta una facturación de 100 millones de dólares a fines de 2026 y un ritmo anual de 1.000 millones de dólares en 2028. También aspira a convertirse en unicornio en alrededor de un año y medio.
Rylo estima que gobiernos y corporaciones destinan unos 4.000 millones de dólares anuales a transcripción e interpretación de lengua de señas. De acuerdo con la empresa, un intérprete humano cobra cerca de 75 dólares por hora, a menudo con un mínimo de dos horas, y las soluciones actuales cubren apenas el 5% del mercado potencial, en buena medida por la falta de intérpretes.
