La compañía, que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, controla el 65% de Sea Lion junto a la británica Rockhopper Exploration. El Gobierno argentino impulsa una demanda judicial y prepara sanciones.
El proyecto petrolero Sea Lion, que busca convertirse en el primero en producir crudo en las aguas argentinas que rodean las Islas Malvinas, es impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. El yacimiento se encuentra a 450 metros de profundidad en el Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, y fue descubierto en mayo de 2010 por Rockhopper.
El Gobierno argentino rechazó la iniciativa y sostiene que los permisos para su desarrollo fueron concedidos de forma ilegal y unilateral, lo que derivó en una demanda judicial presentada por abogados ambientalistas y excombatientes de la guerra de Malvinas de 1982.
Navitas, con base en Israel y proyección global
Navitas Petroleum cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, tiene su sede en Herzliya y opera además desde oficinas en Houston y Londres. La empresa ingresó a Sea Lion a comienzos de 2020 con una participación del 30%, pasó a operar el proyecto y hoy controla el 65%, mientras que el 35% restante pertenece a Rockhopper. En diciembre de 2025 ambas firmas anunciaron la decisión de inversión definitiva para avanzar con la explotación.
La compañía israelí no depende únicamente de Malvinas: desarrolla los yacimientos Shenandoah y Buckskin en el Golfo de México, y cuenta con proyectos en Texas, Estados Unidos. En 2025, su EBITDA alcanzó los 262 millones de dólares.
El nexo asiático: el FPSO que llega desde un astillero regional
La unidad flotante que se usará en la primera fase del proyecto, llamada Aoka Mizu, llegará este mes a un astillero del sudeste asiático para su modernización antes de partir hacia el Atlántico sur. A eso se suma que, el 17 de agosto, Navitas ejerció una opción de compra de 125 millones de dólares por el buque OSX1, que operará como segunda unidad FPSO.
El desarrollo está organizado en fases: la primera contempla 11 pozos submarinos en el Área de Desarrollo Norte, y una segunda etapa sumará 12 pozos más tres años después de la primera extracción. Luego avanzará el Área de Desarrollo Central, con 20 pozos en una primera fase y el objetivo de extraer el primer barril hacia fines de 2030.
La reacción de Milei
El presidente Javier Milei adelantó en cadena nacional medidas para frenar el avance del proyecto y advirtió sobre el riesgo de perder el control de las reservas petroleras en el mar argentino. Anticipó un decreto para sancionar a las compañías que operen en Malvinas sin autorización argentina, con mecanismos para identificar a accionistas, directivos y proveedores, y un decreto de necesidad y urgencia para ampliar el presupuesto del Ministerio de Defensa, destinado a una base naval en Tierra del Fuego.
La excelente relación diplomática que Argentina construyó con Israel desde la llegada a la presidencia de Javier Milei está por experimentar un desafío mayor.
