La Universidad Hebrea de Jerusalén recibió el mayor aporte de sus 101 años de historia: 250 millones de dólares del inversor estadounidense John Paulson. El dinero impulsará una nueva Facultad de Ingeniería, la medicina y la investigación sobre trauma, y llega como gesto de apoyo a Israel.
La Universidad Hebrea de Jerusalén anunció el sábado 17 de octubre de 2026 que recibió una donación de 250 millones de dólares del inversor y filántropo estadounidense John Paulson, fundador de Paulson & Co. El anuncio se hizo durante la gala de la Junta de Gobernadores de la institución, en Jerusalén. Es el mayor aporte individual en la historia de la universidad, fundada en 1925 con el impulso de Albert Einstein, y uno de los más grandes que haya recibido cualquier institución académica israelí.
Como reconocimiento, el histórico campus del Monte Scopus pasará a llamarse Campus Alina y John Paulson. La donación se destinará a cuatro áreas: una nueva facultad de ingeniería, el ecosistema médico y biomédico, la investigación sobre trauma y recuperación postraumática, y un nuevo centro de análisis que acerque el conocimiento académico a las necesidades públicas.
Una facultad de ingeniería pensada para cruzar disciplinas
El eje central del aporte es la creación de una Facultad de Ingeniería que integre la ingeniería con las ciencias de la computación, la medicina y las ciencias de la vida, según el comunicado de American Friends of the Hebrew University.
Paulson ya había financiado infraestructura en ese campo. La Fundación Familia Paulson aportó antes unos 46 millones de dólares para construir el edificio Paulson Bar-El de Ciencias de la Computación e Ingeniería y el edificio John Paulson de Ingeniería Eléctrica, ambos en el campus Edmond J. Safra de Givat Ram. Con la nueva donación, su apoyo total a la universidad llega a 296 millones de dólares.
Medicina, biomedicina y la herida del trauma
Otra parte de los fondos se dirigirá a ampliar la investigación médica y biomédica y a consolidar un nuevo modelo de formación médica que la universidad está desarrollando. Los comunicados oficiales no detallan cuánto dinero corresponde a cada área ni el calendario de desembolsos.
El tercer pilar, la investigación sobre trauma y recuperación, responde a una necesidad concreta de la sociedad israelí. Las cajas de salud estiman que, tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra posterior, unas 60.000 personas desarrollaron estrés postraumático clínico entre octubre de 2023 y diciembre de 2025, según datos difundidos esta semana por The Jerusalem Post. El cuarto componente es un think tank de impacto social que vinculará a los académicos con los desafíos públicos de Israel y del exterior.
“Solidaridad internacional con Israel”
Paulson, cuya fortuna Forbes estima en 11.200 millones de dólares, explicó que el aporte busca fortalecer el nivel académico de la universidad y, a la vez, mostrar “apoyo y solidaridad internacional con Israel”. Destacó que un país de unos 10 millones de habitantes ha sorprendido al mundo con su capacidad científica y tecnológica. También afirmó que no conoce universidad más merecedora de apoyo filantrópico, por su calidad y productividad.
El presidente de la Universidad Hebrea, el profesor Tamir Sheafer, calificó la donación como una profunda expresión de confianza en el capital humano de Israel. Dijo además que el aporte proyecta la visión fundacional de la institución hacia su segundo siglo.
Una universidad de peso mundial
La Universidad Hebrea tiene campus en Monte Scopus, Givat Ram y Ein Kerem, en Jerusalén, y sedes en Rehovot, Beit Dagan y Eilat.
Sus investigadores registraron más de 10.750 patentes, y entre sus miembros suma diez premios Nobel, dos premios Turing y una Medalla Fields. En 2026 ocupa el puesto 89 del ranking académico de Shanghái.
Impacto para Israel
La donación se enmarca en una ola de grandes aportes de filántropos judíos a instituciones israelíes. Según eJewishPhilanthropy, es el tercer mayor regalo individual a una universidad del país. Solo la superan un legado de 400 millones de dólares a la Universidad Ben-Gurión y una donación anónima de 260 millones a la Universidad Bar-Ilan. En los últimos años también hubo otros grandes aportes:
- Jon Gray, de Blackstone, comprometió 125 millones a la Facultad de Medicina de la Universidad de Tel Aviv.
- Jan Koum donó 200 millones al hospital Shaare Zedek.
- Sylvan Adams donó 100 millones al Centro Médico Soroka.
Para Israel, el aporte significa más capacidad para formar ingenieros y médicos en un momento de alta demanda de profesionales calificados. También es una señal de confianza de un inversor de Wall Street en su sistema científico.
Por ahora se trata de un compromiso anunciado: la universidad no publicó el cronograma de la nueva facultad ni el reparto de los fondos. Lo confirmado es la cifra récord, el cambio de nombre del campus del Monte Scopus y las cuatro prioridades que definirán cómo la Universidad Hebrea encara su segundo siglo.
