El dólar cayó por debajo de los 3 shekels por primera vez en tres décadas. Lo que es señal de confianza para el país se convierte en dolor de cabeza para su sector estrella.
Pocas economías en guerra pueden exhibir una moneda en apreciación sostenida. Israel lo hace, y con creces: el fortalecimiento del shekel frente al dólar estadounidense, que en abril cayó por debajo de los 3 NIS por dólar por primera vez en más de 30 años, se ha convertido en un problema inesperado para el ecosistema tecnológico.
La aritmética es brutal para las startups que levantaron capital en dólares. Una empresa emergente que comenzó operaciones en abril de 2024, cuando el dólar valía alrededor de 3,7 shekels, disponía de unos 3,7 millones de shekels por cada millón de dólares recaudado; en abril de 2026 esos mismos dólares representan unos 700.000 shekels menos en sus arcas, según explicó Roy Aldstein, socio gerente del fondo israelí Team8.
Como los costos operativos —salarios, alquileres, proveedores locales— se pagan en shekels, la apreciación acorta el «runway» de las compañías jóvenes y las empuja a nuevas rondas de financiamiento antes de lo previsto. Desde el propio sector, sin embargo, hay lecturas matizadas: la situación es problemática para el high-tech pero buena para el resto del país, y la alta tecnología encontrará una forma de sobrellevarlo, señalan en Team8.
La lectura de fondo es que el shekel fuerte refleja la confianza de los mercados en la economía israelí pese al conflicto regional. Para el observador latinoamericano, habituado a monedas que se deprecian en cada crisis, el fenómeno israelí ofrece un espejo invertido: el problema de Israel es, literalmente, que su moneda vale demasiado.
