Un grupo de aproximadamente 200 manifestantes se congregó este jueves frente a la Embajada de Israel en Bangkok, en una protesta organizada por el veterano activista político y magnate mediático Sondhi Limthongkul, ex líder del movimiento conocido como «camisas amarillas». La convocatoria, bautizada «Take Our Thailand Back» («Recuperemos nuestra Tailandia»), reunió también a Panthep Puapongpan, presidente de la Fundación Thailand Watch, y a referentes de la Red de Estudiantes y Ciudadanos por la Reforma de Tailandia.
En una carta abierta dirigida a la embajadora israelí Alona Fisher-Kamm, Limthongkul acusó a ciudadanos israelíes de violar leyes locales, generar disturbios y desconocer costumbres tailandesas. El texto también reclamó investigaciones sobre supuestas adquisiciones de tierras en la provincia de Chachoengsao y sobre el financiamiento de centros Chabad en el país, sin que hasta el momento se haya presentado documentación concreta que sustente las acusaciones de compra irregular de tierras.
Vale destacar que la legislación tailandesa ya prohíbe la propiedad directa de tierra por extranjeros, salvo excepciones puntuales, por lo que cualquier adquisición ilegal requeriría necesariamente la complicidad de testaferros o entidades locales, un punto que los propios organizadores reconocieron sin poder acreditar con evidencia pública.
La embajadora Fisher-Kamm ya había mantenido el martes una reunión con el canciller tailandés Sihasak Phuangketkeow para abordar las inquietudes planteadas, en un gesto de diplomacia activa por parte de Israel para atender el reclamo por canales institucionales. Limthongkul, sin embargo, rechazó un ofrecimiento de reunión privada con la embajadora, argumentando que la campaña representa un reclamo público que no debía resolverse «puerta adentro».
La cobertura del canal Bangkok Post y de otros medios locales documentó la presencia, entre la multitud, de carteles con contenido abiertamente antisemita, además de consignas contra la política israelí en Gaza. El propio Limthongkul enmarcó la protesta dentro de una cruzada más amplia contra lo que denomina «capitales grises» extranjeros, que incluye denuncias paralelas contra estructuras empresariales chinas y cuestionamientos a la selección del Senado tailandés de 2024, lo que sitúa el reclamo puntual contra Israel dentro de una estrategia política doméstica de mayor alcance, con la mira puesta en el primer ministro Anutin Charnvirakul.
Fuentes vinculadas al caso señalan que la Comisión Electoral tailandesa deberá resolver el 14 de septiembre sobre una causa que involucra a 229 personas por presunta colusión en la selección del Senado, fecha que Limthongkul ya identificó como un posible catalizador para ampliar su movilización.
