El Reino Unido anunciará este martes sanciones al comercio de bienes y servicios provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania, con el argumento de que esos asentamientos son ilegales según el derecho internacional. Se espera que el anuncio se formalice después del mediodía en Londres, a cargo del ministro de Exteriores, Ed Miliband.
La medida constituye uno de los giros más significativos del nuevo gobierno laborista de Andy Burnham, después de que el gabinete anterior, encabezado por su correligionario Keir Starmer, fuera acusado de excesiva complacencia hacia el gobierno israelí.
Según la BBC, los principales productos exportados desde los asentamientos son dátiles, mangos, aguacates, uvas, vino, aceite de oliva y otros productos de consumo, más sencillos de identificar que los servicios, donde la aplicación de las sanciones será más compleja.
Miliband había calificado previamente los planes de expansión del asentamiento E1, al este de Jerusalén, como un «acto inaceptable y destructivo» y una línea roja, y exigió su reversión inmediata tras convocar en agosto a la encargada de negocios israelí en Londres.
El canciller israelí, Gideon Saar, advirtió en una entrevista con Ynet que «si Reino Unido actúa contra Israel, Israel actuará contra Reino Unido», y remarcó que Jerusalén cuenta con «herramientas» para responder. El presidente Isaac Herzog calificó por su parte la medida como «un grave error de juicio y la elección del lado equivocado de la historia».
De concretarse, el Reino Unido replicaría un movimiento ya adoptado —con matices propios— por España, Irlanda, Bélgica y Países Bajos, en momentos en que la Unión Europea no logra una postura conjunta pese a los pedidos de Francia y Suecia.
