Ante los partidos con Irlanda por la Liga de Naciones de la UEFA, la diplomacia israelí contrapuso las presiones políticas con la composición de su plantel: 27 jugadores bajo una misma camiseta y una misma bandera.
El Estado de Israel respondió a las campañas de boicot contra su selección nacional de fútbol en la previa de la doble serie ante la República de Irlanda por el Grupo B3 de la Liga de Naciones de la UEFA. A través de su cuenta oficial en X, Israel acusó a quienes promueven el aislamiento de su equipo de politizar el deporte y destacó la integración de futbolistas judíos y árabes en el plantel.
«Algunos politizan el deporte. Otros realmente lo juegan», señaló el mensaje. La publicación subrayó que la selección está integrada por 27 jugadores israelíes, judíos y árabes, que comparten una camiseta y una bandera. Agregó que ese es el equipo que Irlanda enfrentará en los dos partidos de la competencia y cerró con una definición: «Algunos eligen la protesta. Otros eligen jugar juntos».
Presión para no disputar los encuentros
La Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI) aprobó en 2025 una moción para solicitar a la UEFA la suspensión de la Asociación de Fútbol de Israel de las competiciones europeas, y la presentó formalmente en noviembre de ese año. Las federaciones de Noruega y Turquía impulsaron pedidos similares. Todas esas iniciativas fueron rechazadas.
Tras el sorteo del 12 de febrero, que ubicó a ambos seleccionados en el mismo grupo, la FAI enfrentó pedidos de boicot por parte de dirigentes políticos y figuras del fútbol irlandés. La federación confirmó igualmente que disputaría los encuentros. Según explicó, el reglamento de la UEFA establece que negarse a jugar implica perder el partido y puede derivar en otras sanciones, incluida la descalificación del torneo.
El primer partido y la revancha en Dublín
El primer cruce se disputó el domingo 27 de septiembre en el estadio Nagyerdei de Debrecen, Hungría, con victoria irlandesa por 3 a 0. Antes del encuentro, el arquero suplente irlandés Gavin Bazunu se excluyó de la convocatoria por decisión personal, mientras que el resto del plantel utilizó brazaletes negros durante el partido.
La revancha está prevista para el 4 de octubre en el Aviva Stadium de Dublín. La policía irlandesa determinó que el partido puede realizarse allí en condiciones de seguridad.
