Agrónomo nacido en Rumania y criado en Zijrón Yaakov, Aaron Aaronsohn identificó en 1906 el trigo silvestre que la ciencia buscaba desde hacía décadas, fundó la primera estación de investigación agrícola moderna del país y encabezó la red de espionaje NILI en la Primera Guerra Mundial.
Aaron Aaronsohn nació el 21 de mayo de 1876 en Bacău, en el noreste de Rumania. Era el hijo mayor de Ephraim Fischel Aaronsohn, agricultor que en 1882 emigró con su familia a la Tierra de Israel, entonces bajo dominio otomano, y que fue uno de los fundadores de la colonia de Zijrón Yaakov, en el monte Carmelo. Aaron tenía seis años. Entre sus hermanos estaban Alexander y Sarah, que más tarde compartirían con él la aventura de NILI.
La colonia dependía del apoyo del barón Edmond de Rothschild, cuyos administradores detectaron el talento del joven. Según la Agencia Judía, lo enviaron a estudiar agricultura a Grignon, en Francia; el historiador Cecil Bloom precisa que la estancia duró unos dos años, cuando Aaron rondaba los 17. Además de hebreo e ídish, llegó a dominar francés, alemán, inglés, árabe y turco, una ventaja decisiva para su trabajo científico y, luego, diplomático.
Trayectoria: de Metula a la “madre del trigo”
De regreso de Francia, a mediados de la década de 1890, Aaronsohn trabajó como instructor agrícola en Metula, el asentamiento más septentrional de la región. Chocó con la burocracia de la administración Rothschild y dejó el puesto; tras un breve paso por Anatolia volvió a Zijrón Yaakov, donde montó un laboratorio agrícola y se dedicó a recorrer el territorio para catalogar su flora.
En 1906, durante una de esas exploraciones por la Alta Galilea, cerca de Rosh Pina, identificó ejemplares de trigo silvestre, Triticum dicoccoides. El hallazgo tuvo un enorme eco: se trataba del probable antepasado del trigo emmer, uno de los primeros cereales domesticados, y los botánicos europeos lo buscaban en estado natural. Aaronsohn lo llamó la “madre del trigo” y publicó sus resultados en revistas científicas europeas, lo que le dio prestigio internacional. Algunas fuentes ubican también sus recolecciones en las laderas del monte Hermón.
En 1909 viajó a Estados Unidos invitado por el Departamento de Agricultura. Allí le ofrecieron una cátedra de agricultura en la Universidad de California en Berkeley, que rechazó, según el estudio de Cecil Bloom publicado en Jewish Historical Studies (2005). En 1910 el Buró de Industria Vegetal estadounidense publicó su trabajo Agricultural and Botanical Explorations in Palestine como boletín n.º 180.
Atlit, las langostas y NILI
Con fondos reunidos entre donantes judíos estadounidenses, Aaronsohn fundó la Estación Experimental Agrícola de Atlit, al sur de Haifa. Bloom fecha su creación en 1910, tras el viaje de 1909. La estación reunió un rico herbario de plantas locales y de regiones de clima similar, y estudió qué cultivos podían prosperar en un suelo árido. La contratación de trabajadores árabes le generó un fuerte conflicto con parte de la comunidad judía local.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, integró un comité encabezado por Arthur Ruppin para distribuir ayuda estadounidense. En 1915, una plaga de langostas arrasó la vegetación entre marzo y octubre; las autoridades otomanas lo designaron para combatirla, y su equipo recorrió la región.
Esos recorridos sirvieron también para otro fin. Ese mismo año, junto con su asistente Avshalom Feinberg, su hermana Sarah y otros allegados, organizó NILI, una red clandestina que transmitía a los británicos en Egipto información sobre el ejército otomano. En 1916 llegó a Londres, donde lo interrogó la inteligencia británica, y luego se instaló en El Cairo para asesorar la planificación de la campaña sobre Palestina. Entre febrero y septiembre de 1917, barcos británicos fondeaban frente a Atlit para recoger los informes.
En 1917 los otomanos descubrieron la red tras interceptar una paloma mensajera. Sarah Aaronsohn fue detenida y torturada, y murió ese año; Aaron se enteró mientras realizaba una gira por Estados Unidos encomendada por Chaim Weizmann.
En 1918 regresó como miembro de la Comisión Sionista y trabajó sobre la frontera norte de Palestina, con foco en las fuentes de agua. En 1919 colaboró con la delegación sionista en la Conferencia de Paz de París. El 15 de mayo de ese año murió cuando el avión correo de la Real Fuerza Aérea en el que viajaba a Francia cayó al canal de la Mancha, cerca de Boulogne. Su cuerpo nunca fue hallado y las circunstancias del accidente siguen sin aclararse.
Aportes e impacto en Israel y en el mundo
En la ciencia, su aporte central fue situar en el mapa el pariente silvestre del trigo emmer. Ese material genético sigue siendo objeto de estudio para mejorar la resistencia de los cultivos, y la investigación genética sobre la domesticación del trigo continúa citándolo como punto de partida. Atlit, por su parte, fue un antecedente directo de la investigación agrícola aplicada que luego caracterizaría al Estado de Israel.
En la política, la información de NILI fue valorada por los propios británicos. Según recoge Bloom, el general Edmund Allenby lo describió como “un oficial de estado mayor imposible de reemplazar”. Su memorando de 1916 sobre el futuro de la Tierra de Israel contribuyó, según la Jewish Virtual Library, a incorporar la idea de un hogar nacional judío a la política británica en Oriente Próximo. Sus propuestas sobre la frontera norte se convirtieron en la posición sionista oficial presentada en febrero de 1919.
Legado
Buena parte de su obra, incluidos estudios sobre la flora local y diarios de exploración, se publicó después de su muerte. La casa familiar de Zijrón Yaakov funciona desde 1956 como el Museo Casa Aaronsohn – NILI, con exposición, biblioteca y archivo para investigadores. El correo israelí emitió sellos con su efigie y la de su hermana Sarah.
Las circunstancias de su muerte alimentaron especulaciones durante décadas: hubo quienes responsabilizaron al gobierno británico, una hipótesis que nunca se demostró.
Aaron Aaronsohn vivió apenas 42 años, pero dejó dos huellas: la identificación de la “madre del trigo”, que lo colocó en la historia de la botánica, y una red de inteligencia que influyó en el desenlace de la Primera Guerra Mundial en Oriente Próximo. Para el lector hispanohablante, es una puerta de entrada a la ciencia agrícola que hoy distingue a Israel.

