La Autoridad de Innovación de Israel impulsa un espacio compartido para que las empresas del sector integren, prueben y validen tecnología cuántica, en lugar de construir una computadora cuántica nacional propia
Israel avanza en la creación de un centro nacional de investigación y desarrollo en computación cuántica, con el objetivo de que las empresas del sector puedan integrar, testear y comparar entre sí componentes de hardware y software cuánticos. Así lo planteó Dror Bin, CEO de la Autoridad de Innovación de Israel, en una entrevista con The Media Line publicada por el Jerusalem Post.
Un laboratorio compartido, no una computadora propia
Según explicó Bin, la propuesta no busca construir una única computadora cuántica israelí, sino generar un entorno de investigación y desarrollo donde distintos componentes —procesadores, sistemas de control, algoritmos— puedan integrarse, probarse y validarse en conjunto para comprobar que funcionan de manera coordinada. La lógica responde a la estrategia histórica de Israel en tecnología: concentrarse en áreas específicas donde el país puede hacer un aporte desproporcionado a su tamaño, en lugar de intentar abarcar toda la cadena de producción de una tecnología compleja.
Israel ya lidera nichos específicos
Bin señaló que las startups israelíes ocupan posiciones de liderazgo en varias categorías de tecnología cuántica, y que aproximadamente el 10% de la inversión privada global en empresas de computación cuántica en etapa temprana durante 2025 fue a parar a compañías israelíes. El desafío actual, planteó, es lograr que esas tecnologías desarrolladas por separado —de las cuales mencionó especialmente los controladores cuánticos— puedan combinarse en sistemas funcionales completos.
Una estrategia distinta a la de las potencias
Mientras Estados Unidos lidera buena parte de la carrera comercial de la computación cuántica a través de gigantes tecnológicos, y países como China, Canadá, Alemania, Japón, Reino Unido y Australia lanzaron sus propias iniciativas nacionales de gran escala, Israel apuesta a un modelo de especialización: no busca desarrollar todas las capas de una computadora cuántica, sino asegurarse de que la tecnología israelí forme parte de los sistemas líderes en categorías puntuales.
El rol del capital privado
Bin destacó que el ecosistema israelí depende más del capital privado que el de otros países que persiguen tecnologías de punta, con el Estado limitado a un rol de apoyo al crecimiento de las empresas antes que de inversor protagónico. El funcionario estimó que podrían surgir aplicaciones útiles de la computación cuántica antes de que termine la década, aunque no precisó plazos concretos para el nuevo centro.

Inteligencia artificial y cooperación regional
Bin planteó además una oportunidad de cooperación regional más inmediata en inteligencia artificial: mientras Israel cuenta con la tecnología, los países vecinos disponen de la tierra y la energía necesarias para alojar centros de datos, por lo que imaginó una asociación en la que Israel aporte el desarrollo tecnológico y otros países de la región hospeden la infraestructura física. A más largo plazo, planteó que la eventual convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica podría generar capacidades hoy difíciles de anticipar.
Llamado a regular con más rapidez
El funcionario comparó la transformación tecnológica actual con la Revolución Industrial y advirtió que los reguladores ya no pueden esperar décadas para responder a los riesgos de tecnologías que avanzan mucho más rápido que antes.
Otros anuncios: fondo para startups y energía marina
La Autoridad de Innovación también prepara un fondo especial para startups cuyo margen operativo se redujo por la apreciación del shekel, dado que muchas compañías israelíes levantan capital en dólares mientras pagan salarios y gastos en moneda local. A esto se suma un programa de 6 millones de shekels lanzado junto al Ministerio de Energía e Infraestructura, orientado a tecnologías que generen o almacenen energía a partir de recursos marinos como olas, viento y sistemas biológicos.
El cierre de una gestión de cinco años
La entrevista se da en el marco del retiro de Bin tras cinco años al frente de la Autoridad de Innovación, un período que incluyó la pandemia de covid-19 y el estallido de la guerra. Bin describió el día posterior al inicio de la guerra como el momento más difícil de su gestión, con startups que perdieron empleados convocados a la reserva militar, rondas de inversión frenadas e inversores internacionales que no podían viajar a Israel. Según el funcionario, la Autoridad respondió con un programa de financiamiento de emergencia que inyectó cientos de millones de shekels en empresas que ya estaban en proceso de levantar capital, y que ayudó a preservar unas 250 compañías.
