Intel compra la israelí Classiq por US$2.300 millones

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Intel firmó un acuerdo definitivo para adquirir Classiq, la empresa de Tel Aviv que desarrolla software para computadoras cuánticas, por unos US$2.300 millones. Es la mayor compra de la historia en el sector cuántico y convertirá a la firma israelí en el centro de desarrollo cuántico de Intel.

El fabricante estadounidense de semiconductores Intel anunció el lunes 26 de octubre de 2026 un acuerdo definitivo para adquirir Classiq, compañía israelí con sede en Tel Aviv que desarrolla software para computadoras cuánticas. La operación, valuada en unos US$2.300 millones en efectivo y acciones, es la mayor compra de una empresa de computación cuántica registrada hasta ahora, según los diarios económicos israelíes Calcalist y Globes.

Globes precisa que, como Classiq tiene en caja unos US$100 millones estimados, el costo neto para Intel rondaría los US$2.200 millones. La transacción todavía necesita las aprobaciones regulatorias habituales y su cierre está previsto para el primer semestre de 2027. Hasta entonces, ambas empresas seguirán operando de forma independiente.

Qué hace Classiq: el «sistema operativo» cuántico

Fundada en 2020, Classiq no fabrica computadoras cuánticas: desarrolla la capa de software que permite programarlas. Su plataforma automatiza el diseño de algoritmos cuánticos, un proceso conocido como síntesis, y combina un lenguaje de modelado de alto nivel, herramientas de automatización de diseño y agentes de inteligencia artificial.

Su rasgo distintivo es que no depende de un tipo de hardware. Hoy compiten varias tecnologías para construir qubits, como iones atrapados, superconductores o fotones, y el software de Classiq puede ejecutarse en distintas máquinas. Por eso la empresa aspira a ser el equivalente de Windows para la computación cuántica.

Entre sus clientes comerciales figuran BMW, Rolls-Royce, HSBC y Citi. Globes informa además que más de 600 instituciones académicas, entre ellas laboratorios del MIT y del University College London, usan la plataforma. Según Calcalist, sus ingresos anuales están por debajo de los US$100 millones.

Fundadores, inversores y empleados

La empresa fue fundada por Nir Minerbi (CEO), Amir Naveh (director de producto) y su padre, el Dr. Yehuda Naveh (director de tecnología), que antes ocupó un puesto de alto rango en el centro de investigación y desarrollo de IBM en Israel. Minerbi y Amir Naveh son egresados de Talpiot, el programa tecnológico de élite de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Classiq tiene unos 150 empleados y recaudó cerca de US$200 millones desde su creación. Entre sus principales accionistas están los fondos Entrée Capital y Team8 y la aseguradora israelí Phoenix. Según Calcalist, su última valuación privada, en 2025, rondaba entre US$600 y US$700 millones, por lo que el precio acordado con Intel la supera más de tres veces.

El mismo diario indica que los empleados poseen alrededor del 10% de la compañía y que Intel reservó más de US$100 millones adicionales en incentivos para retener al equipo.

Por qué Intel apuesta por Classiq

Intel investiga en computación cuántica desde 2015 y desarrolla qubits de espín en silicio, producidos con los mismos procesos que sus chips convencionales, además de electrónica de control criogénico. Con Classiq incorpora la capa de software que le faltaba para ofrecer una plataforma completa.

«Unir fuerzas con Classiq transforma al Grupo de Computación Cuántica de Intel en un negocio cuántico integral», afirmó el CEO de Intel, Lip-Bu Tan, en el comunicado oficial. Minerbi, por su parte, sostuvo que juntas las dos compañías pueden acelerar la adopción de esta tecnología.

Intel se comprometió a mantener la plataforma abierta a distintos tipos de hardware y a seguir apoyando sus integraciones actuales. Tras el cierre, sumará procesadores cuánticos (QPU) a su cartera de CPU, GPU y ASIC. Tan había invertido a título personal en Classiq antes de asumir en Intel; fuentes cercanas a la startup citadas por Calcalist afirmaron que no participó en la negociación por ese interés.

Un sello para la tecnología israelí

La operación refuerza el lugar de Israel en una industria todavía incipiente. Según Globes, es la segunda mayor compra de Intel en el país, detrás de Mobileye (US$15.300 millones en 2017), y la primera adquisición cuántica de envergadura realizada por un gigante tecnológico estadounidense.

También valida la apuesta de los inversores locales. Globes calcula que Phoenix, que puso unos US$15 millones entre 2022 y 2025, recibiría alrededor de US$150 millones. El mismo medio recuerda, sin embargo, que Intel tuvo resultados dispares al integrar compras israelíes anteriores, como Habana Labs o Granulate, que terminó cerrada.

Lo que falta para el cierre

Por ahora se trata de un acuerdo anunciado, no de una operación concluida: depende de aprobaciones regulatorias y se cerraría en el primer semestre de 2027. Además, la computación cuántica aún no supera en usos prácticos a las supercomputadoras clásicas, y los expertos citados por Globes difieren sobre si ese hito llegará en 2027 o hacia 2030.

Aun así, la compra coloca a una empresa nacida en Tel Aviv en el centro de la estrategia cuántica de uno de los mayores fabricantes de chips del mundo.

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Marcos Gava es periodista y cofundador de Israel Ahora. Publica noticias y análisis sobre Israel, Medio Oriente y la actualidad internacional.

Marcos Gava

Marcos Gava es periodista y cofundador de Israel Ahora. Publica noticias y análisis sobre Israel, Medio Oriente y la actualidad internacional.