El encuentro entre el Presidente y el argentino-israelí que estuvo 498 días cautivo de Hamas condensó, en un gesto, la conexión entre el terrorismo que golpeó a Buenos Aires en 1994 y el del 7 de octubre de 2023.
El acto por el 32° aniversario del atentado a la AMIA dejó una imagen cargada de simbolismo. El presidente Javier Milei saludó el viernes por la mañana al exrehén argentino Iair Horn, en un encuentro facilitado por el embajador de Israel en Argentina, Eyal Sela, quien le avisó al mandatario de la presencia del excautivo a poco de su llegada y los acercó para que intercambiaran algunas palabras antes del comienzo de la ceremonia, según reportó la Agencia AJN. La noticia tuvo eco inmediato en Israel, donde la levantó el diario Maariv.
La historia de Horn explica el peso del momento. Ciudadano israelí-argentino, fue secuestrado del kibutz Nir Oz junto a su hermano menor Eitán durante el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, y permaneció 498 días cautivo en Gaza antes de su liberación, mientras que su hermano estuvo en manos del grupo terrorista durante 737 días. Su presencia en la calle Pasteur unió en un mismo escenario a las dos tragedias que marcaron a la comunidad judía argentina con tres décadas de distancia.

La conmemoración, organizada por la AMIA, la DAIA y Familiares de las Víctimas bajo el lema «Hoy no podemos perder la memoria», comenzó a las 9.53 con el sonido de la sirena, la hora exacta en que fue perpetrado el ataque del 18 de julio de 1994 que dejó 85 muertos y 300 heridos. Este año, al coincidir el aniversario con Shabat, el acto se adelantó al viernes.
Milei llegó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, permaneció entre el público durante toda la ceremonia y siguió los discursos junto a familiares y autoridades, sin subir al escenario. Los oradores renovaron el reclamo por el fin de la impunidad en una causa que sigue sin condenados, y advirtieron sobre el recrudecimiento del antisemitismo global tras el 7 de octubre.
El gesto entre el Presidente y Horn no necesitó discurso: el mayor atentado terrorista de la historia argentina —atribuido por la Justicia a Irán y Hezbollah— y el mayor ataque contra judíos desde el Holocausto quedaron enlazados en un apretón de manos. Para una comunidad que lleva 32 años pidiendo justicia, la memoria y el presente volvieron a encontrarse en la misma vereda de Once.
