Mitología hebrea: los relatos sagrados que dieron forma a la tradición judía

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La mitología hebrea reúne el conjunto de narraciones sagradas, tradicionales y folclóricas centradas en el monoteísmo y en la figura de Yahvé. A diferencia de las culturas politeístas del antiguo Cercano Oriente, este corpus se estructura en torno a una única deidad absoluta, y sus fuentes principales son el Tanaj —la Biblia hebrea— y la literatura rabínica desarrollada con posterioridad.

Fuentes y textos sagrados

El Tanaj se organiza en tres grandes bloques: la Torá, que reúne los cinco primeros libros con los relatos de los orígenes y la ley; los Nevi’im o Profetas, y los Ketuvim o Escritos, de carácter histórico y poético.

A este corpus se suma la literatura rabínica posterior, integrada por el Talmud y el Midrash, que recopila explicaciones, debates y la Agadá, es decir, los relatos y leyendas de carácter no legal que expanden y comentan los textos bíblicos.

Mitos fundacionales

Entre los relatos de origen se destaca el de la Creación, narrado en el Génesis, donde la palabra divina ordena el cosmos a partir del caos primordial a lo largo de seis días. El Edén aporta el relato de la caída de la humanidad tras la desobediencia y la consiguiente pérdida de la inmortalidad.

El Diluvio Universal, por su parte, se presenta como una purificación cósmica a través del agua, de la que Noé rescata la simiente de la vida terrestre. Finalmente, la Torre de Babel funciona como mito etiológico para explicar el origen de la diversidad lingüística y la dispersión geográfica de los pueblos, atribuida a la arrogancia humana.

Criaturas y seres míticos

La tradición hebrea incorpora también una serie de criaturas de fuerte carga simbólica. Se destaca la tríada cósmica compuesta por el Leviatán, la bestia que domina el mar y representa el caos; el Behemot, monstruo terrestre de fuerza indomable, y el Ziz, el ave gigante asociada al dominio de los cielos.

A ellos se suman las jerarquías angélicas, con los querubines y serafines concebidos como seres alados que actúan como guardianes del trono y la presencia divina.

El folclor extrabíblico incorpora, además, figuras que no forman parte del canon original pero que ganaron un lugar central en la tradición popular. Es el caso de Lilith, presentada en relatos posteriores como la primera mujer de Adán, previa a la creación de Eva, y de los llamados ángeles caídos, que también integran este repertorio de leyendas transmitidas por vía rabínica y folclórica a lo largo de los siglos.

En conjunto, este corpus de relatos —bíblicos y extrabíblicos— constituye una de las tradiciones narrativas más influyentes de Medio Oriente, con ecos y paralelismos en otras mitologías de la región, como las de Babilonia y Mesopotamia, y una proyección que se extiende hasta el arte, la literatura y la cultura popular contemporáneas.

 

Katrina Maimón
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Periodista con especialidad en Cultura, Religión, Historia. Ciclismo & Lifestyle.

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