La jornada electoral registra la mayor afluencia a las urnas desde 1973, en una contienda ajustada entre el Likud y la alianza opositora liderada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot.
Israel atraviesa una jornada electoral de alta movilización ciudadana. A las 16:00 hora local, el 55,7% del padrón ya había emitido su voto, más de ocho puntos por encima de los comicios anteriores y el nivel más alto registrado a esa hora desde 1973, informó la Comisión Electoral Central. Dos horas antes, la participación había alcanzado el 44,9%, también un récord para ese horario.
En total, 7,3 millones de israelíes están habilitados para votar, de los cuales unos 330.000 lo hacen por primera vez. Los centros de votación abrieron a las 7:00 y cerrarán a las 22:00.
El llamado de Netanyahu
En medio de la jornada, el primer ministro Benjamín Netanyahu difundió un video en su cuenta oficial de X en el que convocó a los votantes del Likud a concurrir masivamente a las urnas. Advirtió que sus adversarios intentan “robarnos las elecciones” y sostuvo que estaba en juego “la preservación de nuestro Estado judío”.
El mandatario vinculó su advertencia con el arresto de tres personas ligadas al partido árabe Ra’am, sospechadas de intentar sobornar a votantes en el sur del país. “Esto es delictivo”, afirmó. Las autoridades electorales calificaron el episodio como un caso localizado y señalaron que no hay indicios de incidentes similares en el resto del territorio.
Netanyahu pidió además a sus seguidores que movilizaran a familiares y vecinos: “No hay playa, no hay asado, salgan a votar Majal”, dijo, en alusión a la papeleta del Likud. También alertó que un eventual gobierno de izquierda respaldado por partidos árabes “pondrá fin al Estado de Israel tal como lo conocemos”.
Una contienda abierta
Las encuestas anticipan una disputa reñida entre el Likud y sus aliados de derecha, por un lado, y la alianza encabezada por Eisenkot, por el otro. El exjefe del Estado Mayor, con una postura firme en materia de seguridad, reúne apoyos de la derecha, el centro y sectores de la izquierda. Su bloque aparece levemente adelante en los últimos sondeos, aunque ninguno de los dos alcanzaría la mayoría de 61 bancas en la Knéset sin el aporte de los partidos árabes.
Netanyahu, el primer ministro con más años en el cargo en la historia del país, centró su campaña en su conducción durante la guerra y en su alianza con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se sumó a Israel en el conflicto contra Irán. El domingo, el mandatario aseguró que Washington estaría dispuesto a actuar nuevamente para eliminar “de una vez por todas” la amenaza iraní, siempre que él continúe en el poder.
Eisenkot, por su parte, acusó a Netanyahu de llevar adelante una campaña basada en el alarmismo y expresó su convicción de que Trump colaboraría “plenamente con cualquier líder elegido por el pueblo”.
Para formar gobierno, Netanyahu podría volver a necesitar el respaldo de Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich. Si ninguno de los dos bloques logra reunir una coalición en el Parlamento de 120 escaños, Netanyahu permanecería como primer ministro interino hasta la convocatoria de nuevas elecciones el año próximo.
Los primeros comicios tras el 7 de octubre
La votación se celebra tras uno de los períodos más exigentes para Israel desde su fundación en 1948, marcado por la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, el día más mortífero en la historia del país, y por las posteriores campañas militares en Gaza y contra Irán.
La seguridad nacional y la respuesta a aquellos ataques ocupan un lugar central en la agenda de los votantes.

