El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, se reunió con sus pares de Argentina, Paraguay y Bolivia, junto a Viviana Bovo, asesora principal del Departamento de Estado norteamericano. Además de repasar la agenda estratégica regional, los diplomáticos brindaron por el pase de la Albiceleste a la final del Mundial 2026.
La relación entre Israel y América Latina atraviesa uno de sus mejores momentos, y la escena de anoche en Washington lo confirma. El canciller israelí Gideon Sa’ar encabezó una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno; de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano; y de Bolivia, Fernando Aramayo, de la que también participó Viviana Bovo, asesora principal para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos y colaboradora de larga data del secretario de Estado Marco Rubio.
«La relación entre Israel y América Latina sigue fortaleciéndose y consolidándose», celebró Sa’ar en su cuenta de X tras el encuentro. Según relató el propio ministro, la conversación giró en torno al «gran cambio» que atraviesa la región y también a «los desafíos y peligros de parte de sus enemigos», en referencia a las amenazas que Israel viene señalando en el hemisferio, como las redes del régimen iraní y de Hezbolá.
El «año de América Latina» de la diplomacia israelí
El encuentro no es un hecho aislado. La Cancillería israelí designó 2026 como el año de foco en América Latina, una apuesta estratégica que Sa’ar viene ejecutando con un calendario intenso: en noviembre de 2025 visitó Asunción y Buenos Aires, donde fue recibido por el presidente Javier Milei y participó de la inauguración del Foro Económico Argentina–Israel, y en febrero encabezó en Washington el lanzamiento de un grupo de trabajo conjunto entre Israel y Estados Unidos para el diálogo estratégico sobre asuntos latinoamericanos, con la participación de los cancilleres de Argentina, Paraguay y Ecuador.
La lectura de Jerusalén es clara: hay un giro pro-occidental en marcha en buena parte del continente, y el «campo de la libertad», como lo define Sa’ar, gana terreno con gobiernos afines en Buenos Aires, Asunción, La Paz, Quito y, desde marzo, también en Santiago de Chile.

Bolivia, el regreso más simbólico
La presencia del canciller boliviano Fernando Aramayo en la mesa tiene un peso especial. El gobierno de Rodrigo Paz restableció en diciembre pasado las relaciones diplomáticas con Israel, suspendidas en 2023 por la administración de Luis Arce tras la respuesta israelí al ataque terrorista de Hamás. El acuerdo de «restablecimiento total de relaciones» se firmó, precisamente, en la residencia del embajador israelí en Washington, y prevé la designación de embajadores en La Paz y Tel Aviv. «Hoy ponemos fin a un capítulo largo e innecesario de separación entre nuestras dos naciones hermanas», dijo entonces Sa’ar. Siete meses después, Aramayo ya participa con naturalidad del bloque de aliados regionales de Israel.
Un brindis por la Albiceleste
El toque distendido de la velada lo puso el fútbol. «Sí, también brindamos por la impresionante victoria de Argentina en la semifinal del Mundial», contó Sa’ar, que cerró su mensaje con un guiño inconfundible al presidente Milei: «¡Viva la libertad!».
El brindis tenía motivos de sobra: la Selección argentina venció 2-1 a Inglaterra en la semifinal disputada en Atlanta, con una remontada agónica sellada por Enzo Fernández y Lautaro Martínez —este último tras asistencia de Lionel Messi— en los minutos finales. La Albiceleste definirá el título ante España el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con la posibilidad histórica de retener la corona mundial.
Entre la geopolítica y la pelota, la foto de Washington deja un mensaje nítido: el vínculo entre Israel y América Latina ya no es una promesa, sino una política de Estado en plena ejecución de ambos lados del Atlántico.
