Israel trasladó a la Casa Blanca «serias preocupaciones de seguridad» sobre el acuerdo de desarme de Hamas anunciado por el presidente Donald Trump, mientras ataques israelíes durante el fin de semana dejaron al menos 17 muertos en Gaza, incluidos niños.
Doron Spielman, vocero de la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, ofreció los primeros comentarios públicos de Israel desde el anuncio del plan. Según Spielman, la evaluación de inteligencia israelí sostiene que Hamas sigue comprometido con reconstruir su capacidad militar en lugar de desmilitarizarse de manera genuina. Afirmó que las fuerzas israelíes, que controlan más del 60% del territorio de Gaza, no se retirarán antes de que Hamas se desarme por completo.
«Desarmarse significa entregar físicamente las armas. Nada menos», declaró Spielman, quien advirtió que un repliegue anticipado permitiría a Hamas expandirse por todo Gaza, reconstruir su infraestructura terrorista y preparar un nuevo ataque del estilo del 7 de octubre.
El plan de Trump y sus fases
El plan de paz de 20 puntos impulsado por Trump exige que Hamas entregue sus armas y destruya su red de túneles. También prevé el retiro escalonado de las fuerzas israelíes, la llegada de un gobierno tecnocrático palestino, el despliegue de una fuerza de seguridad internacional y la reconstrucción del enclave.
Según una copia del acuerdo verificada por Associated Press, las armas en poder de la policía administrada por Hamas serán transferidas al Comité Nacional para la Administración de Gaza, el organismo tecnocrático respaldado por Washington, una vez que este llegue al territorio. No hay fecha definida para ese despliegue, ya que depende de otros pasos previos.
El proceso de desmantelamiento de armamento pesado, sitios de producción militar y túneles comenzará recién tras la llegada de ese comité y el despliegue de fuerzas internacionales, y estará vinculado a un retiro israelí también escalonado.
De acuerdo con fuentes consultadas por AP, Israel trasladó sus objeciones al exprimer ministro británico Tony Blair, integrante de la Junta de Paz liderada por Trump. Entre los reclamos figuran: libertad para continuar operaciones militares en Gaza, exclusión de Qatar y Turquía de la verificación de las etapas del acuerdo, y que las armas de Hamas sean destruidas —no solo confiscadas— tras su entrega.
