El Festival de Israel, el encuentro cultural más emblemático del país, celebrará este año su 65° aniversario con una edición atravesada de lleno por la realidad que vive la sociedad israelí desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Entre el 28 de julio y el 20 de agosto, el histórico evento ofrecerá tres semanas de música, danza, teatro, poesía y performances en Jerusalén, el Néguev occidental y el norte de Israel, llevando parte de su programación a algunas de las comunidades más golpeadas por la guerra.
La decisión de descentralizar el festival no es menor. Lejos de limitarse a los escenarios tradicionales de la capital, la organización apuesta a que la cultura llegue a los territorios donde el trauma sigue abierto: los kibutzim de la frontera con Gaza y las localidades del norte que vivieron meses de evacuaciones.
La propuesta de este año busca combinar la creación artística con la memoria, el duelo y la reconstrucción colectiva, apostando al arte como herramienta para procesar el trauma y fortalecer los vínculos sociales.
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Pero la edición aniversario también expone las heridas de la escena cultural israelí en el plano internacional. Durante el festival, curadores y directores compartirán historias sobre espectáculos internacionales que debían formar parte de la programación pero fueron finalmente cancelados debido al creciente boicot cultural que enfrentan artistas e instituciones israelíes tras la guerra en Gaza.
Se trata de un gesto inusual: en lugar de ocultar las ausencias, el festival decidió convertirlas en parte del relato.
El simbolismo del 65° aniversario es potente. Nacido en 1961 como vidriera de la joven cultura israelí, el festival llega a esta edición en un contexto de aislamiento creciente en circuitos artísticos globales, pero con una escena local que se muestra más activa que nunca.
La ecuación que propone Jerusalén es clara: cuando el mundo cierra puertas, el arte israelí se repliega hacia adentro, hacia sus propias comunidades, y encuentra allí su razón de ser. Una lección de resiliencia cultural que trasciende fronteras y que merece atención también desde América Latina.
