Con una acción en máximos históricos, una cartera récord de pedidos superior a los 30.000 millones de dólares y contratos crecientes en Europa, el grupo con sede en Haifa encabeza el mercado bursátil israelí. El fenómeno refleja la fortaleza tecnológica de la industria de defensa de Israel y la confianza de los mercados en su economía.
Existen rankings que se modifican gradualmente y otros que se reconfiguran de manera abrupta. El del mercado bursátil israelí pertenece a la segunda categoría. Elbit Systems, el mayor fabricante privado de sistemas de defensa de Israel, alcanzó una capitalización bursátil cercana a los 39.800 millones de dólares y desplazó de la cima a Teva Pharmaceutical Industries, a Bank Leumi y a Bank Hapoalim, los nombres que durante décadas dominaron la economía del país. La señal es elocuente: la empresa israelí más valiosa ya no es un banco ni un laboratorio farmacéutico, sino una compañía de defensa.
El empresario detrás del grupo
Todo ascenso corporativo de esta magnitud tiene un responsable principal. En este caso es Michael Federmann, quien controla el 42,1 por ciento de Elbit a través de Federmann Enterprises. Su participación está valuada en torno a los 17.000 millones de dólares, reflejo de décadas de apuesta sostenida por la industria tecnológica y de defensa israelí.
La conducción operativa está a cargo del CEO Bezhalel Machlis, un ejecutivo de perfil discreto que dirige un conglomerado de más de 20.000 empleados con presencia en los segmentos aeroespacial, de comando y control terrestre y naval, comunicaciones, guerra electrónica, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. La sede central se encuentra en Haifa, pero la escala del negocio es global.
Los fundamentos del entusiasmo inversor
Las acciones de Elbit avanzaron 45 por ciento desde comienzos de 2026 y acumularon en marzo una suba interanual superior al 150 por ciento en el Nasdaq. Los resultados del primer trimestre del año ofrecieron el sustento de esa valorización: ingresos por 2.189 millones de dólares, con un crecimiento del 15,5 por ciento; una ganancia por acción ajustada que aumentó 51 por ciento; y una cartera de pedidos récord de 30.200 millones de dólares, más de 7.000 millones por encima del año anterior. El 71 por ciento de ese backlog corresponde a clientes internacionales, lo que constituye facturación futura ya contratada, el activo que los mercados más valoran en contextos de incertidumbre.

La compañía duplicó además su dividendo a un dólar por acción, una señal de solidez financiera, e incorporó contratos de relevancia: un acuerdo por 750 millones de dólares con Grecia y un programa europeo de modernización por aproximadamente 1.400 millones. Europa es, según la propia empresa, su principal motor de crecimiento.
Corresponde una precisión técnica: entre todas las empresas listadas en la Bolsa de Tel Aviv, Elbit ocupa el segundo lugar detrás del gigante estadounidense de ciberseguridad Palo Alto Networks, de reciente incorporación al mercado israelí. Entre las compañías de origen israelí, sin embargo, su liderazgo es indiscutido.
La demanda de un mundo en rearme
El contexto geopolítico resulta inseparable de esta historia. Desde octubre de 2023, Israel debió sostener un esfuerzo de defensa sin precedentes frente a múltiples frentes, incluidas las hostilidades de comienzos de 2026 con Irán, Hezbollah y Hamás, y Elbit se consolidó como un pilar tecnológico e industrial de esa capacidad defensiva. A ello se suma el rearme europeo acelerado por la guerra en Ucrania, que convirtió a los sistemas israelíes, probados en condiciones reales de operación, en la referencia más buscada por los gobiernos del continente. Estados Unidos, los países del Golfo y el Lejano Oriente completan un mapa de demanda que la propia compañía describe como el más sólido de su historia.
El ascenso de Elbit representa, además, un momento significativo para la jerarquía corporativa israelí: durante décadas, las mayores empresas del país fueron bancos, grupos farmacéuticos e industrias tradicionales. Que hoy el liderazgo pertenezca a una firma de defensa confirma la madurez tecnológica e industrial alcanzada por Israel y la capacidad de su economía para crecer incluso en los momentos más exigentes de su historia reciente.
Las reservas del mercado
No todos los análisis acompañan el optimismo. La acción cotiza a unas 51 veces sus ganancias, un múltiplo exigente incluso para los estándares del sector. JPMorgan mantiene una calificación neutral pese a reconocer un entorno de demanda excepcional, y varios bancos de inversión advierten que la cotización actual ya incorpora buena parte del crecimiento proyectado. El desafío para Federmann y Machlis será transformar esa cartera récord de pedidos en entregas efectivas, en un escenario de cadenas de suministro tensionadas y de competencia creciente por parte de los grandes grupos europeos y estadounidenses del sector. Por el momento, la confianza de los inversores los acompaña.
