En el marco de la exposición AUSA en Washington, más de 60 fundadores israelíes accedieron a reuniones privadas con Anduril, Lockheed Martin, Northrop Grumman y BAE Systems, en un programa diseñado para trasladar la innovación desarrollada en el terreno al mayor mercado de defensa del mundo.
Israel se consolidó como uno de los polos de innovación en defensa más dinámicos del planeta. Sus startups desarrollan soluciones que se validan en condiciones operativas reales antes de llegar al mercado, una ventaja competitiva que pocos ecosistemas pueden ofrecer. El desafío ahora es otro: convertir esa experiencia en contratos dentro de la base industrial de defensa de Estados Unidos.
Con ese objetivo, CET Sandbox desembarcó en la exposición de la Asociación del Ejército de los Estados Unidos (AUSA), en Washington, con una delegación de más de 60 emprendedores israelíes de tecnología de defensa. Según informó Defense & Tech de The Jerusalem Post, el programa les brindó acceso directo a recepciones privadas, presentaciones seleccionadas y encuentros a puertas cerradas con quienes toman las decisiones de compra en el sector.
Un puente entre dos ecosistemas
El ecosistema israelí de defensa creció sobre la base de vínculos estrechos entre usuarios militares, emprendedores, empresas establecidas e inversores. El estadounidense, en cambio, es más extenso y fragmentado, con un entramado de contratistas principales, oficinas de adquisiciones y agencias gubernamentales que puede resultar difícil de recorrer para un actor externo.
CET Sandbox busca acortar esa distancia. Durante la semana, los fundadores israelíes se reunieron con Anduril, Lockheed Martin, Northrop Grumman y BAE Systems, además de inversores, representantes gubernamentales y especialistas de la industria. La meta: entender quiénes son los actores clave, cómo se toman las decisiones y qué hace falta para pasar de una demostración a un programa formal de adquisición.
«Estamos sumamente satisfechos con el resultado de AUSA», afirmó David Yahid, cofundador y director de operaciones de CET, a Defense & Tech. «El nivel de compromiso de la parte estadounidense dejó en claro que recién estamos empezando a construir este puente con Israel».
Experiencia operativa como carta de presentación
El perfil de los participantes refleja una de las fortalezas distintivas del modelo israelí: la transferencia directa de conocimiento militar al desarrollo tecnológico.
Avner Bendheim, cofundador y CEO de Tenna Systems, sirvió en una unidad de élite de inteligencia de señales (SIGINT), participó en la creación del programa espacial de la Fuerza Aérea de Israel y fue director de programa en su departamento de requerimientos operativos. Su compañía desarrolla software probado en combate para proteger sistemas dependientes de comunicaciones inalámbricas en defensa, aeroespacial y movilidad.
«Todo el ecosistema israelí de tecnología de defensa está definiendo su estrategia de llegada al mercado», señaló Bendheim. «CET ayuda a entender con quién hablar, cómo hacerlo y en qué momento. Lograron reunir a todos los actores en una misma sala». Respecto del cliente estadounidense, describió al Departamento de Guerra como «una bestia de muchas cabezas» que atraviesa sus propios cambios en la forma de adquirir y desplegar tecnología.
El caso de Pyrrhus Aeronautics ilustra cómo la experiencia en el frente se transforma en producto. Su CEO, Elad Amar, concibió la empresa mientras operaba detrás de las líneas enemigas en la Franja de Gaza, al advertir que los soldados debían soltar sus armas para operar drones. La respuesta fue el Laser Aiming & Drone Remote System (LADRS), un dispositivo que se monta sobre el fusil y permite controlar drones sin retirar las manos del arma.
La tecnología ya fue empleada por unidades especiales de las Fuerzas de Defensa de Israel y, del lado estadounidense, por el Comando de Operaciones Especiales, el Ejército y los Marines. «Es un ecosistema difícil de penetrar. CET nos ofrece un equilibrio sólido entre operadores, inversores y fondos de capital de riesgo», explicó Amar.
Innovación marítima y de radiofrecuencia
Sealartec, fundada en 2018 en Haifa, desarrolla Sistemas Autónomos de Lanzamiento y Recuperación (ALRS) para embarcaciones de superficie tripuladas y no tripuladas, a partir de un sistema patentado de captura por proa. Mediante posicionamiento local, sensores a bordo y algoritmos propios, la solución localiza, identifica y se acopla a vehículos de superficie no tripulados (USV) incluso en condiciones marítimas exigentes. La compañía colaboró con BAE Systems, Elbit Systems e Israel Aerospace Industries.
«CET nos ayuda a establecer las conexiones correctas y a identificar qué preguntas debemos hacer», sostuvo Naama Zamir, de Sealartec.
En el segmento de startups en etapa temprana, RFix aporta otro ejemplo del dinamismo israelí. Cofundada en 2025 en Tel Aviv por Daniel Ferber y Bar Harel, desarrolla una plataforma de simulación de señales de radiofrecuencia que incorpora variables del terreno, utilizada por equipos de ingeniería inalámbrica, aeroespacial y de defensa. Con clientes ya en cartera, Ferber destacó que CET «reúne a las personas indicadas para conectar con los inversores adecuados y con empresas locales».
Dos años de trabajo sostenido
InfiniDome trabaja con CET Sandbox desde hace aproximadamente dos años.
Su CEO, Omer Sharar, afirmó a Defense & Tech que la compañía «recién está empezando a explorar el mercado estadounidense» y valoró el modelo del programa: «Hasta ahora nadie tenía una receta para ingresar al ecosistema de defensa de Estados Unidos. CET nos da el conocimiento para derribar esas barreras».
Demanda creciente del lado estadounidense
El programa combinó trabajo preparatorio en Israel, recepciones privadas durante la semana de AUSA y un foro cerrado con líderes de la base industrial de defensa. El foco estuvo en dotar a cada fundador de una estrategia de ingreso al mercado, no en sumar reuniones.
Según Yahid, la respuesta superó las expectativas: «Nos llevamos una demanda significativa de los contratistas estadounidenses de un vínculo mayor y más profundo con el ecosistema israelí, y una señal clara de disposición para explorar los próximos pasos».
La siguiente fase apunta a que esas presentaciones se traduzcan en inversiones, alianzas comerciales, pruebas de campo y contratos, con el objetivo de que la innovación israelí desarrollada en el terreno se convierta en negocios escalables dentro de la industria de defensa estadounidense.
Pablo Altclas
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