El senador republicano, uno de los mayores aliados de Israel en el Congreso estadounidense, falleció por una disección aórtica según el forense de Washington. Medios del régimen festejaron al aire y en redes circuló un gráfico que lo mostraba «eliminado», alimentando versiones falsas de un atentado.
La muerte repentina del senador Lindsey Graham conmocionó a Washington y desató, casi en simultáneo, dos fenómenos paralelos: una celebración abierta en los medios estatales iraníes y una ola de desinformación en redes sociales que llegó a atribuir falsamente el hecho a los servicios de inteligencia de Teherán.
Graham, republicano de Carolina del Sur y de 71 años, murió el sábado por la noche tras lo que su oficina describió como una «enfermedad breve y repentina», poco después de regresar de un viaje a Ucrania. Fue trasladado al Hospital de la Universidad George Washington, donde se lo declaró muerto a las 22:23 del sábado. Su vocero informó el domingo que la causa de muerte fue una disección aórtica producto de una enfermedad cardiovascular arterioesclerótica, según los hallazgos preliminares del médico forense del Distrito de Columbia. Las fuerzas de seguridad no señalaron ninguna evidencia de crimen en la muerte del senador.
Festejos al aire en la televisión del régimen
La reacción en Teherán no se hizo esperar. En la televisión estatal iraní, una presentadora informó la muerte de Graham con una amplia sonrisa y expresión de satisfacción, mientras otro conductor dijo al aire: «Esta noticia es tan dulce que la voy a leer dos veces». En otro canal, una presentadora llegó a «felicitar a la nación iraní» por la muerte del senador, al que calificó de belicista y antiiraní.
Tasnim, agencia de noticias afiliada al régimen, se burló del fallecido con un título que afirmaba que Graham se llevaba «la destrucción de Irán a la tumba», y lo describió como uno de los más prominentes promotores de la guerra y la intervención en otros países desde Washington.
El elemento más inquietante apareció en redes. Durante las manifestaciones realizadas la semana pasada como parte de los actos fúnebres por el líder iraní Ali Khamenei, simpatizantes del régimen portaron carteles con la imagen de Graham junto a las de Trump y otras figuras presentadas como futuros blancos de asesinato. Tras la muerte del senador, usuarios pro-régimen compartieron un gráfico actualizado con varias personas supuestamente marcadas para venganza por el ataque de febrero contra Irán, donde el rostro de Graham era el único tachado con una X roja, sugiriendo que su «eliminación» se había completado.
Ese material fue el combustible perfecto para la desinformación. En X se viralizó la versión de que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) se había atribuido la responsabilidad por la muerte de Graham, con publicaciones que acumularon cientos de miles de vistas. Sin embargo, aunque los medios iraníes celebraron la noticia, no existe ninguna declaración oficial del gobierno iraní, de la IRGC ni de sus medios estatales reivindicando el hecho.
Un aliado incondicional de Israel
La reacción iraní se explica por décadas de enfrentamiento. Graham consideraba la seguridad israelí y la estadounidense como inseparables, defendió a Israel frente a las críticas internacionales por la guerra en Gaza y reclamó reiteradamente una línea más dura contra Irán. Tras los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero, se convirtió en un defensor frecuente del conflicto y anticipaba que el acuerdo de paz interino entre Washington y Teherán fracasaría
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu lo despidió con palabras de afecto. «Francamente, estoy en estado de shock», declaró a NBC News, y afirmó que su país perdió a «uno de los grandes campeones de la alianza estadounidense-israelí». Recordó además que Graham le insistía personalmente sobre el programa nuclear iraní: «Vino y me dijo: ‘Bibi, tenés que hacerlo. Tenés que destruir ese programa de armas nucleares antes de que ellos nos destruyan a nosotros'».
La muerte de Graham ocurre en un momento de máxima tensión: Irán anunció el cierre nuevamente del estrecho de Ormuz y Estados Unidos retomó el bloqueo sobre esa vía marítima, el escenario que el propio senador había anticipado al pronosticar el fracaso de la diplomacia con Teherán.
