En Argentina, la exhibición de «La Gran Palestina» en la Facultad de Humanidades y Artes desató la reacción del presidente Milei y del Ministerio de Capital Humano. El rector Franco Bartolacci reconoció que la actividad no tenía aval institucional, elevó disculpas formales a las autoridades comunitarias y abrió una investigación para sancionar a los responsables.
La proyección del documental La Gran Palestina en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) generó un fuerte escándalo político e institucional en Argentina. El film, del cineasta mexicano Rafael Rangel, fue difundido por la propia Facultad de Humanidades y Artes como una película realizada «en colaboración con el Movimiento de Resistencia Islámica», la denominación original de Hamas, organización incluida en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a actos de Terrorismo y su Financiamiento del Estado argentino.
La jornada se realizó el miércoles 1º de julio en el aula 303 C de la facultad rosarina, con la participación de la licenciada en filosofía Silvana Rabinovich (UNAM) y del profesor Federico Donner (UNR), y presentó la guerra en Gaza exclusivamente desde la perspectiva palestina.
La reacción del Gobierno
La controversia escaló cuando el presidente Javier Milei compartió en sus redes sociales una publicación del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, que responsabilizaba a la conducción de la UNR por la proyección, y sostuvo que la casa de estudios fomentaba el «terrorismo». Álvarez envió una carta formal al rectorado en la que subrayó que el «Movimiento de Resistencia Islámica» mencionado en la realización del documental corresponde al nombre original de Hamas, el grupo terrorista responsable de la masacre del 7 de octubre de 2023, considerado organización terrorista por el Estado argentino.
El Ministerio de Capital Humano formalizó además un pedido de informe a la universidad.
Disculpas a la comunidad judía e investigación interna
La respuesta del rector Franco Bartolacci, quien también preside el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), llegó por nota formal: afirmó que la proyección «no contaba con autorización o aval institucional alguno» por parte de la UNR y que la universidad no tenía conocimiento previo de la actividad.

«Corresponden las disculpas por parte de nuestra institución a la comunidad judía argentina, disculpas que formalmente elevamos a sus autoridades», expresó Bartolacci, quien anunció la apertura de una investigación administrativa para establecer responsabilidades y medidas para evitar que un episodio similar se repita. El Ministerio de Capital Humano difundió la carta de disculpas y confirmó que se tomarán acciones contra los responsables.
La resistencia del gremio docente
Las disculpas del rectorado abrieron un segundo frente. El gremio docente Coad condenó la postura de Bartolacci, rechazó las posibles sanciones a los organizadores y repudió lo que consideró un amedrentamiento de las autoridades nacionales, advirtiendo que no tolerará una «policía del pensamiento». La postura del sindicato, que calificó la actuación israelí en Gaza de «genocidio», ilustra la persistencia de sectores universitarios argentinos que relativizan la naturaleza terrorista de Hamas.
Un episodio que contrasta con la sintonía Buenos Aires–Jerusalén
El escándalo se produce en un momento de máxima sintonía entre los gobiernos de Argentina e Israel. Milei se consolidó como el aliado más firme del Estado judío en América Latina, y apenas días después del episodio rosarino el primer ministro Benjamin Netanyahu protagonizó un afectuoso intercambio de saludos con el mandatario argentino en la previa de la final del Mundial. Argentina alberga, además, la mayor comunidad judía de la región, y el país carga con la memoria de los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994), atribuidos al terrorismo iraní y de Hezbollah.
En ese contexto, la aparición de material producido en colaboración con Hamas dentro de una universidad pública argentina reaviva el debate sobre los límites de la autonomía universitaria frente a la apología de organizaciones terroristas, y sobre la responsabilidad de las instituciones educativas en la lucha contra el antisemitismo.
