La Universidad Ben-Gurión lanzó el «Desafío del Átomo»: unos 40 estudiantes diseñarán cuatro conceptos de reactores modulares pequeños de 60 megavatios, adaptados al desierto. Un jurado independiente elegirá el mejor en mayo de 2029, cuando Israel debate cómo sumar la energía nuclear a su matriz.
La Universidad Ben-Gurión del Néguev (BGU), en Beer Sheva, lanzó —según informó Ynet el 26 de octubre de 2026— el «Desafío del Átomo» (Atom Challenge), un proyecto académico en el que estudiantes israelíes diseñarán reactores nucleares modulares pequeños (SMR, por su sigla en inglés) pensados para las necesidades energéticas del país.
La iniciativa se anunció durante la inauguración del Instituto Klein de Ciencia e Ingeniería Nuclear, en el marco de las reuniones de la Junta de Gobernadores de la universidad. Llega en un momento en que Israel, que hoy no genera electricidad con energía nuclear, discute si debe hacerlo y de qué manera.
Cuatro equipos, cuatro tecnologías
Participarán unos 40 estudiantes de más de diez departamentos, divididos en cuatro equipos: Or (Luz), Barak (Relámpago), Lahat (Llamarada) y Nitzotz (Chispa). Cada grupo trabajará sobre una tecnología distinta:
- reactor de agua a presión;
- reactor rápido refrigerado por metal líquido;
- reactor de sales fundidas;
- reactor de grafito refrigerado por helio.
Todos los diseños apuntan a una central de 60 megavatios adaptada al clima del Néguev, con la opción de integrar una planta desalinizadora de agua.
Los equipos no presentarán solo un núcleo de reactor. Deberán tratar la central como un sistema completo: refrigeración, control, seguridad, costos y generación eléctrica. Cada decisión tendrá que apoyarse en cálculos, investigación y revisión profesional, y los grupos expondrán su trabajo en público ante expertos que pondrán a prueba sus supuestos.
Formación desde cero y un ganador en 2029
No se exige experiencia previa en ingeniería nuclear. Los participantes se seleccionarán durante este año académico y asistirán a una academia intensiva de cinco días en Sde Boker, el kibutz del desierto donde vivió David Ben-Gurión.
Un comité independiente elegirá el mejor diseño en mayo de 2029, con criterios de evaluación publicados de antemano. El concepto ganador se llamará BG-SMR-60, en homenaje a los 60 años de la universidad.
La BGU aclara que se trata de un proyecto civil y académico: el resultado serán diseños de referencia y análisis reproducibles, no la construcción de reactores.
El Instituto Klein y las voces del proyecto
El Instituto Klein se fundó en 2025 con el apoyo de la Fundación Carmela y Yosef Klein. Se dedica a la formación, la investigación y la docencia en energía nuclear, con foco en reactores avanzados y en la aplicación de inteligencia artificial a la ingeniería nuclear. El proyecto cuenta además con la Unidad de Ingeniería Nuclear de la universidad.
El profesor Erez Gilad, director de esa unidad y del instituto, sostuvo que Israel se acerca a una de las mayores decisiones energéticas de su historia y que una elección de ese tamaño exige «conocimiento, no improvisación».
Para el decano de la Facultad de Ciencias de la Ingeniería, profesor Amiel Ishaaya, una central nuclear es un desafío de ingeniería de sistemas que abarca casi todas las disciplinas. El rector, profesor Yaniv Gelbstein, vinculó la iniciativa con la misión fundacional de la BGU de atender desafíos nacionales.
Impacto para Israel
La demanda eléctrica crece en Israel, impulsada en parte por la infraestructura de inteligencia artificial. A eso se suman los objetivos de seguridad e independencia energética y de reducción de emisiones. Los reactores modulares pequeños, más compactos que las centrales tradicionales, se estudian en varios países como una de las respuestas posibles.
El principal aporte del proyecto es formar capital humano. Si Israel decide incorporar la energía nuclear, necesitará ingenieros capaces de evaluar tecnologías, costos y riesgos con criterio propio. La BGU invita a ministerios, organismos públicos, empresas de energía y tecnología, startups, inversores y fundaciones a sumarse con mentores, revisores expertos, datos, herramientas de ingeniería y becas.
Sumando, el «Desafío del Átomo» no promete una central nuclear en el Néguev. Su objetivo es más acotado: que, cuando llegue la decisión política, Israel cuente con diseños de referencia, análisis verificables y una nueva generación de ingenieros formados en el tema. La próxima cita será en mayo de 2029, cuando se conozca el BG-SMR-60.

