Apple adquirió la startup israelí Q.ai por cerca de 2.000 millones de dólares. La operación es el exit más resonante del año y refleja el momento que atraviesan las startups israelíes: acquisitions récord, nueva inyección estatal de capital y una nueva generación de fundadores que apuesta por inteligencia artificial y computación cuántica.
Q.ai, la startup de Tel Aviv que redefinió cómo los dispositivos perciben el entorno
Apple confirmó la adquisición de Q.ai, una startup de inteligencia artificial fundada en Tel Aviv en 2022. Según el Financial Times, la compra costó cerca de 2.000 millones de dólares, lo que la convierte en la segunda mayor adquisición de la historia de Apple, después de Beats en 2014.
Q.ai se especializa en visión artificial y aprendizaje automático. Sus patentes describen tecnologías aplicables a auriculares y gafas que interpretan micromovimientos faciales para permitir comunicación sin hablar, además de sistemas que mejoran la captación de audio en entornos ruidosos. El vicepresidente de hardware de Apple, Johnny Srouji, describió a la startup como una empresa que está «abriendo nuevas y creativas formas de usar la visión artificial y el aprendizaje automático».
La empresa es liderada por Aviad Maizels, quien en 2013 ya había vendido a Apple su startup anterior, PrimeSense, la tecnología que dio origen al sistema de reconocimiento facial Face ID. Sus cofundadores son los también israelíes Yonatan Wexler y Avi Barliya. El historial de Maizels encarna el perfil más valorado del ecosistema de startups israelíes: el fundador serial que construyó y vendió una vez, acumuló red y experiencia, y volvió a empezar en un campo adyacente.
Entre los inversores que respaldaron a Q.ai figuran Kleiner Perkins, Spark Capital y Exor. La operación cierra un ciclo que comenzó apenas cuatro años atrás y que, en términos de retorno sobre tiempo invertido, posiciona a Q.ai entre los exits más eficientes de la historia reciente del ecosistema israelí.
El programa Yozma 2.0 moviliza más de 2.000 millones de dólares en venture capital
En paralelo a los exits, el Estado de Israel relanzó su política de capital de riesgo con una escala inédita. La Israel Innovation Authority anunció una inversión de aproximadamente 450 millones de dólares en fondos de venture capital locales a través del programa Yozma 2.0, con el objetivo de movilizar más de 2.000 millones en captación total.
El diseño del programa replica la lógica del Yozma original de 1993, que en menos de una década convirtió a Israel en uno de los ecosistemas de venture capital más activos del mundo: el Estado no invierte directamente en startups, sino que estructura incentivos para atraer y retener capital privado. Bajo el primer tramo del programa actual, inversores institucionales comprometieron 365 millones de dólares distribuidos en 11 fondos, con la Innovation Authority aportando 30 centavos por cada dólar privado invertido. Si los fondos generan retornos positivos, los inversores institucionales reciben el upside completo; la contribución estatal no participa en las ganancias.
Un segundo tramo destinó 85 millones de dólares directamente a nueve fondos de deeptech que de otro modo no habrían podido completar su primer cierre. Según Dror Bin, director ejecutivo de la Innovation Authority, la medida responde a una reducción en la captación de fondos provocada por cambios económicos globales. La proyección oficial es que ambos tramos combinados traigan al mercado israelí de venture capital una cifra que supera ampliamente los 1.600 millones de dólares captados por fondos locales en todo 2024.
El mismo mes, el gobierno anunció una iniciativa de supercomputadora nacional de inteligencia artificial por 280 millones de dólares, destinada a proveer infraestructura de cómputo de alto rendimiento para startups y laboratorios de investigación en todo el país. La medida refuerza la apuesta estatal por posicionar a las startups israelíes en la vanguardia de la IA global.
Las startups israelíes de 2026: equipos más pequeños, revenue más temprano
Según Calcalist Tech, la lista de las 50 startups israelíes más prometedoras del año revela un ecosistema que está cambiando su forma de construir empresas: equipos más reducidos, foco temprano en ingresos y apuesta por problemas específicos de alto valor en lugar de mercados amplios. Es una maduración visible respecto a la generación anterior, que privilegiaba el crecimiento de usuarios sobre la rentabilidad.
Un caso representativo es Q Factor, una startup de computación cuántica fundada a comienzos de 2026 que en pocos meses completó una ronda seed de 24 millones de dólares respaldada por NFX, Intel Capital y los brazos de transferencia tecnológica del Weizmann Institute y el Technion. Su objetivo es construir una computadora cuántica de pila completa usando tecnología de átomos fríos, considerada una de las aproximaciones más avanzadas del campo. El equipo está integrado por físicos e ingenieros reclutados de las principales universidades técnicas israelíes.
Otro nombre que concentró atención en 2026 es Cylake, una startup de ciberseguridad fundada por Nir Zuk —creador de Palo Alto Networks— que en etapa temprana aseguró una ronda seed de 45 millones de dólares liderada por Greylock. La sola presencia de Zuk fue suficiente para que el mercado prestara atención: es el ejemplo más claro del peso que tiene la reputación del fundador en el ecosistema israelí, donde el historial personal puede valer tanto como el producto.
En cuanto a sectores, una encuesta de la firma Fusion presentada a fines de 2025 entre inversores activos en Israel identificó a la ciberseguridad como el área que continuará liderando las inversiones en 2026, seguida por inteligencia artificial. Las tecnologías cuánticas ocuparon el tercer lugar por primera vez, desplazando al fintech al cuarto puesto. La tendencia confirma una diversificación paulatina: el ecosistema ya no depende exclusivamente de la ciberseguridad para generar sus grandes apuestas.
De acuerdo con datos de Tracxn, las startups israelíes acumulan 42 unicornios y un total histórico de 97.100 millones de dólares captados en todas sus rondas de financiamiento. En lo que va de 2026, se recaudaron 2.240 millones de dólares en 73 rondas. Tel Aviv concentra 25 de esos 42 unicornios, con Herzliya y Jerusalem como polos secundarios. Para dimensionar el ecosistema en perspectiva global: Israel tiene más empresas en el Nasdaq que cualquier país fuera de Estados Unidos y China, una concentración que no guarda proporción con su tamaño ni con su población.
Para América Latina, el ecosistema de startups israelíes ofrece referencias directas y vínculos concretos. Empresas como Wix, Monday.com y Mobileye ya operan o tienen clientes en la región. La nueva generación en agtech, medtech y finanzas amplía ese vínculo con soluciones directamente aplicables a los desafíos productivos y tecnológicos de los mercados latinoamericanos. La compra de Q.ai por Apple no es solo un hito para Israel: es una señal de que el modelo que produce estas empresas sigue generando resultados a escala global.
