Baterista, productor y cofundador de Balkan Beat Box, el músico convirtió la fusión de klezmer, melodías árabes y beats electrónicos en una marca registrada de la cultura israelí contemporánea.
Tamir Muskat (Israel, 1970) es baterista, productor y una de las figuras centrales de la escena musical alternativa israelí de las últimas dos décadas. De familia de origen rumano, se formó como baterista en el punk antes de emigrar a Nueva York, donde a fines de los noventa montó su propio estudio de grabación en Manhattan y se consolidó como productor, además de integrar la banda de punk-cabaret Firewater.
Fue en Brooklyn donde conoció, siendo ambos adolescentes, al saxofonista israelí Ori Kaplan, criado en el klezmer. De esa sociedad —que incluyó el proyecto J.U.F. junto a Eugene Hütz de Gogol Bordello y, más tarde, el dúo Digital Monx— nació en 2003 Balkan Beat Box, completada por el vocalista Tomer Yosef.
Incapaces de encontrar un género que los representara, decidieron inventarlo: una fusión de los estilos musicales del Mediterráneo y los Balcanes con el hip-hop y el dancehall, atravesada por el klezmer, las melodías árabes y la identidad diaspórica judía. La propia banda define su música como un diálogo cultural continuo, un crisol israelí que abreva en lo árabe, lo sefaradí y lo jasídico.
Con discos como Balkan Beat Box (2005), Nu Med (2007), Blue Eyed Black Boy (2010), Give (2012) y Shout It Out (2016), el trío giró por los principales festivales del mundo. Su tema «Hermetico» alcanzó proyección planetaria cuando Jason Derulo sampleó su riff en el hit «Talk Dirty» (2013), acercando el sonido del grupo a audiencias masivas que quizás nunca habían escuchado hablar de la música balcánica ni del Levante.
Su capítulo más reciente es también el más cargado de simbolismo: el álbum Wild Wonder, el primero en siete años, fue grabado entre 2021 y fines de 2023 en el kibutz Tze’elim, en el sur de Israel —donde reside Yosef, a unos 20 kilómetros de Gaza y muy cerca del predio del festival Nova—, y su lanzamiento fue postergado tras el ataque de Hamás del 7 de octubre.
La banda lo presentó luego en vivo, incluyendo el mítico club Barby de Tel Aviv, confirmando su lugar como uno de los conjuntos más queridos de la escena israelí y a Muskat como uno de los arquitectos sonoros más influyentes de la Startup Nation cultural.
