Científicos israelíes advierten sobre puntos ciegos en los modelos que pronostican olas de calor

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Un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén revela que los modelos climáticos más avanzados del mundo, usados por el IPCC, reproducen bien las olas de calor del Mediterráneo Oriental una vez desatadas, pero fallan en captar las señales atmosféricas que las anticipan hasta diez días antes.

Incluso los modelos climáticos más avanzados tienen dificultades para captar las señales atmosféricas tempranas que preceden a las olas de calor extremas en Medio Oriente, advierte un estudio israelí. La limitación podría reducir el tiempo de anticipación para el pronóstico y la preparación, justo cuando la región enfrenta eventos de calor cada vez más frecuentes y severos.

La investigación, realizada por un equipo de la Universidad Hebrea de Jerusalén y publicada en la revista científica con referato Weather and Climate Extremes, sugiere que si bien los principales modelos pueden reproducir las condiciones de una ola de calor una vez que está en marcha, a menudo no logran capturar los procesos físicos clave que las desencadenan días antes. Ese punto ciego podría dejar menos tiempo para prepararse ante eventos cada vez más peligrosos.

El trabajo fue liderado por Andre Klif, los profesores Chaim I. Garfinkel y Dorita Rostkier-Edelstein, y el doctor Assaf Hochman, uno de los investigadores principales. «Nuestros resultados muestran que los modelos CMIP6 —la última generación de modelos globales estandarizados de simulación climática usados en las evaluaciones del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)— capturan razonablemente bien la etapa madura de las olas de calor del Mediterráneo Oriental, pero subestiman y retrasan sistemáticamente los procesos físicos que las inician», explicó Hochman al Press Service of Israel (TPS).

Una cadena atmosférica de miles de kilómetros

El equipo analizó 11 modelos climáticos de última generación utilizados por el IPCC de las Naciones Unidas, comparando las simulaciones con datos atmosféricos observados en una de las regiones que más rápido se calienta del planeta. Encontraron que las grandes olas de calor del Mediterráneo Oriental están precedidas por una compleja cadena de procesos atmosféricos que se extiende por miles de kilómetros, incluyendo cambios de circulación sobre Europa, Turquía, la India y el norte de África.

«Estos sistemas no son eventos aislados», señalaron los investigadores: cambios sutiles en los sistemas de alta presión y los patrones de viento pueden comenzar hasta una semana antes de que las temperaturas alcancen su pico. Sin embargo, los modelos frecuentemente retrasaron o debilitaron esas señales precursoras, lo que sugiere que dinámicas importantes de alerta temprana no están plenamente representadas en las simulaciones actuales.

Dos hallazgos concentran el interés. Por un lado, el papel clave de una dorsal de alta presión que se fortalece sobre Turquía: cuando está bien representada, mejora la precisión del modelo al simular la intensidad de la ola de calor. Por otro, un vínculo atmosférico de larga distancia entre el monzón del sur de Asia y las olas de calor del Mediterráneo Oriental que ninguno de los modelos examinados logró captar — una conexión que enlaza directamente el clima de la India con el termómetro de Tel Aviv o Beirut.

Qué significa para el pronóstico y para las proyecciones

«No cuantificamos un aumento específico del tiempo de anticipación», aclaró Hochman. «Sin embargo, las señales precursoras ausentes aparecen entre siete y diez días antes del inicio de la ola de calor en las observaciones, mientras que los modelos solo convergen hacia la evolución observada durante los últimos dos o tres días previos al evento». Mejorar la representación de esos procesos físicos, agregó, tiene el potencial de extender la predictibilidad subestacional útil, aunque la ganancia exacta deberá cuantificarse en estudios de pronóstico dedicados.

Los hallazgos tienen implicancias tanto para el pronóstico de corto plazo como para las proyecciones de largo plazo, y aquí el estudio deja su observación más incómoda para la comunidad climática: muchos modelos CMIP6 reproducen razonablemente bien las estadísticas históricas de olas de calor, pero «a menudo lo hacen por las razones físicas equivocadas, con errores que se compensan entre sí y enmascaran deficiencias en la dinámica subyacente», según Hochman. La conclusión es que la confianza en las proyecciones climáticas futuras no debería depender solo de si los modelos reproducen el calentamiento observado, sino también de si simulan correctamente los mecanismos físicos responsables del desarrollo de las olas de calor.

Los investigadores proponen un marco de evaluación de modelos climáticos basado en procesos, que se enfoque en si reproducen la dinámica atmosférica detrás de los eventos extremos en lugar de únicamente los resultados de temperatura. El próximo paso, adelantó Hochman, es refinar esos diagnósticos e integrarlos en el desarrollo de modelos y sistemas de predicción.

 

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